8.8.15

Office girl

Al llegar a la oficina, Germán Prince pulsó el botón de la pantalla para que ésta se encendiera. La mujer que aparecía en la superficie le contaba todas las novedades. 

-La bolsa hoy cotizo en alza- le dijo- Es muy probable que esta tendencia se extienda por un largo período.

-¿No se observaron las dificultades de ayer? –preguntó Germán.

-No señor Prince. Los principales analistas creen que lo de ayer fue una muy rara excepción.

Germán entonces se sentó y prendió la cafetera, mientras que la muchacha de la pantalla había salido de ella y juntándose con otros espectros, ponían en funcionamiento los tableros de cálculo.

Mientras saboreaba el café, Prince recordaba que hacía más de treinta años, cuando era niño, no pocas veces había atendido el teléfono, y que le hablara algún robot. Para recordarle a su padre que debía la factura de algún servicio o que debía votar por tal candidato.

En la oficina hacía ya varios años que no trabajaba ninguna persona, pero todo había sido pensado y diseñado para que eso no se sienta. 

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