Acariciar y saborear aquella melodía, no era algo simple, no cualquiera podía hacerlo. Había una experimentación previa, que era lo que me permitía hacerlo. Ella también lo lograba, de eso, yo estaba seguro, aunque no sé si percibía lo mismo, si la sensación era idéntica, pero sí sabía que en situaciones similares, había sido comunión.
Rápidamente nos dimos cuenta, que lo que aquel nibelungo saltimbanqui, intentaba expresar con rodeos oscuros y alegóricos, sólo para iniciados, era la más tremenda impostura, pero muchos ya habían caído en la trampa de pensar, que algo, él decía.
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