La visita conllevaba
determinadas iniciativas que nunca se pudieron cumplir. No es que a éstas
nuestro personaje las hubiese pactado con su anfitrión, no, por lo contrario,
éste nunca hubiese entendido las elucubraciones previas que el visitante se
había planteado como estratagemas para justificar la entrevista, y a partir de
ella poder comenzar a romper con cierta inercia que lo embargaba. A veces
podría resultar demasiado engorroso explicar determinadas actitudes, pero,
cuando a alguien le resulta necesario dejar de hacer determinadas cosas, y se
impone a sí mismo hacer otras, no tanto por su necesidad en si mismas, sino
porque ellas (como táctica) le van a permitir darse impulso para cumplir con objetivos
que están planteados desde hace mucho tiempo. La táctica auto-impuesta le pareció cobrar
validez, cuando pudo constatar mínimamente que su tiempo no se había vuelto
completamente obsoleto.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario