26.10.13

Blues de la calle larga

Aquella noche quiso romper la inercia, sin saber muy bien cómo. Sabía que eso ya no era tan fácil como cuando los flujos juveniles, permiten cambiar bruscamente de rumbo sin sentir el golpe. Aquella fue una noche de esas que uno quisiera que fueran siempre iguales, buena temperatura bajo un cielo estrellado, y la posibilidad de caminar por un sendero no salpicado de errores sociales. Entonces recordó todas esas viejas travesías.

Blues de la calle larga 
Imágen: Aníbal Fernández


Soberbios senderos urbanos
transitamos sin parar,
de suburbio en suburbio,
de pena en pena,
tratando de no aflojar.

Sombríos laberintos de piedra
que no se sabe, dónde van,
pero sí, que van.

Secretos y oscuros pasadizos,
tenuemente iluminados alguna vez
por intermitentes y huidizas esperanzas.

Suena y suena en mi corteza
un blues de muy alta densidad,
extenuadamente pesado,
oscuramente intenso,
e inaudible por oídos 
que no se endurecieron
en incesantes derivas,
que nos fueron enseñando,
a golpes y porrazos,
que el dolor 
así como viene
también se va.

Blues de la calle larga y sinuosa,
mientras escuche tu nota suspendida,
ni el bien será bien, ni el mal: mal.



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