11.6.14

Caminata por el sendero del tiempo

Mientras caminaba por el sendero de conchilla y arena, ya no recordaba nada de los problemas que lo aquejaban cotidianamente. Sus pensamientos parecían haber desaparecido, o en todo caso haberse fusionado con el paisaje que tenía ante sus ojos. Los árboles en ese lugar daban una sombra que hacía que el intenso calor húmedo se convirtiera en una amenaza solamente posible saliendo de ese lugar. Él se dio cuenta de ello cuando notó que la transpiración -estando debajo de las ramas plagadas de hojas que cubrían el camino- se le secó rápidamente.

Aquella zona en otros tiempos había sido un incansable desfiladero de almas trabajadoras que, en ese lugar se ganaban el sustento diario. Hoy, era un desierto humano, con residuos arqueológicos de una industria devastada. Cañerías oxidadas, chimeneas derruidas y restos de maquinarias ya inservibles. Pero no todo era parte del pasado, quedaban algunas plantas fabriles funcionando, con desperdicios que se desparramaban por la tierra, mientras que algunos aceites manchaban el agua del canal -que se extendía al costado del sendero-, generando esa aureola característica.

Ya no había nada por hacer en aquella parte del entramado urbano, más que recordar en ella otros tiempos. Haberse sumergido en recuerdos, había sido tal vez la única razón para ir hacia ese sitio. Las fotos que sacó en ese momento –pensó- para él tenían un significado, que para cualquier observador seguramente no. La imagen no es sólo lo que muestra, sino qué alude.


Regresó sabiendo que no pudo traerse de ahí, todo lo que hubiera deseado. 

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