25.12.12

El dolor del General


La invasión de las tropas de la nación gendarme del planeta, a la pequeña república insurgente, se produjo después de dos meses de combate. La lucha alcanzó ribetes muy sangrientos, y se realizó sin ninguna compasión para con los enemigos.

El comandante general reunió a todo su Estado Mayor, e impartió órdenes muy precisas: Tomar los medios de comunicación e informar a la población de todos los males que estaban padeciendo por culpa de sus anteriores gobernantes, catalogados como perversos dictadores, y pedirles la más absoluta colaboración con el nuevo régimen donde primará la libertad y la democracia, advirtiendo a su vez los riesgos de no acatar con lo establecido por el ejercito libertador. Por otra parte impartió las órdenes de desarticular todas la fuerzas enemigas, desinstalando cualquier foco de conflicto, perseguir e interrogar a todos los jefes rebeldes mediante severas torturas físicas y mentales, para luego fusilarlos, mientras que en las prisiones, había que mantener a los derrotados de la forma más humillante posible. Ante cualquier indicio de rebelión, aniquilar a todos los que formen parte de ella.

De repente ingresó a la sala un suboficial:

-General, su esposa está en línea, en el teléfono de su despacho privado.

El comandante se levantó pidiendo a los otros que lo aguarden un momento. Los que quedaron en la sala continuaron hablando sobre algunos detalles del plan que había establecido su jefe militar. Pasado unos minutos, regresó el general con muchas lágrimas en sus ojos.

-Disculpen mi amargura, estoy muy dolido… mi esposa me acaba de comunicar la muerte de mi gato siamés…

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