Udolfo despertó un momento
antes del amanecer. Lo supo porque el brillo solar despuntaba de a poco detrás
del macizo montañoso. Quiso saber qué hora era, pero su reloj se había
detenido. Pero lo que le produjo un profundo estupor fue darse cuenta por la brújula,
que el Sol estaba apareciendo por el Oeste. Pensó entonces que quizás algún
polo magnético existente en aquel lugar podía haber desviado la aguja del
instrumento de orientación, aunque recordando el recorrido que había realizado
junto a sus compañeros de travesía, el día anterior, para Udolfo la dirección
que señalaba la brújula era verosímil, tenía que ser la correcta. Una
luminosidad entre amarillenta, rojiza y ocre iba ganando paulatinamente el
escenario, y esa misma extrañeza hizo que olvidara los puntos cardinales. Sus
tres amigos todavía dormían, pero habiendo acordado la noche anterior,
levantarse todos al amanecer, Udolfo comenzó a preparar café para los cuatro.
Pasados algunos minutos
todos ellos tomando café, no dejaban de vislumbrar un paisaje completamente
atípico, para lo que en su vida habían conocido.
-Lo que más me llama la
atención es el color…-dijo Regina, perdiendo de pronto el hilo de su
razonamiento, quedando atrapada en una manifiesta fascinación.
-Pienso que en pocas horas
estaremos en la parte más baja del valle. Tomemos las cosas y prosigamos
camino- sugirió Udolfo tras haber concluido ellos con el desayuno.
Tras algunas horas de
caminata por un angosto desfiladero, de pronto se encontraron con una panorámica
visión del valle, desde una altura que permitía ver una especie de gran lago o
pequeño mar, en su parte más baja. También podía verse que en uno de sus lados
se extendía una pradera que ostentaba en la lejanía un grandioso horizonte. La
vegetación se tornaba cambiante y desconocida, una especie de flora no conocida
por la botánica tradicional.
De repente cuando Fiorella
levantó la vista hacia el cielo, casi con espanto expresó: -¡Una bandada de
pterodáctilos…!
El resto siguió con sus ojos
la dirección de lo apuntado por ella y lo que estaban viendo los dejó
perplejos.

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